Presea "Matilde Cabrera Ipiña de Corsí" 2026: ¿Un reconocimiento a la igualdad o a la exclusión?

Colectivo Nacional de Mujeres por la Igualdad


El pasado 18 de febrero de 2026, la Comisión de Igualdad de Género de la LXIV Legislatura del Congreso de San Luis Potosí aprobó otorgar la Presea "Matilde Cabrera Ipiña de Corsí" 2026 a la activista Carla Ress García, representante del Frente Nacional contra Violencia Vicaria A.C. en la entidad. El dictamen, que aún debe ser ratificado por el Pleno, fue presentado como un acto de reconocimiento al trabajo en favor de los derechos de las mujeres.

Desde el Colectivo Nacional de Mujeres por la Igualdad consideramos necesario abrir un debate público sobre lo que este reconocimiento realmente representa — no como un ataque personal, sino como un cuestionamiento de fondo sobre los principios que deberían guiar un galardón que lleva en su nombre la palabra igualdad.

¿Qué dice la convocatoria?

Según la propia Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de San Luis Potosí, la Presea "Matilde Cabrera Ipiña de Corsí" se otorga a una mujer que haya realizado acciones en favor de la paridad de género, o del combate a la discriminación y violencia en razón de género. La convocatoria la describe como un reconocimiento a mujeres potosinas destacadas que han contribuido en la consecución de una sociedad paritaria.

Las palabras clave son claras: paridad, igualdad, no discriminación.

Ahora bien, ¿la trayectoria que se premia es coherente con estos principios?

Lo que el dictamen reconoce

Según las notas de prensa que cubrieron la aprobación del dictamen, los méritos atribuidos a la galardonada son los siguientes:

  • Ser sobreviviente de violencia vicaria y llevar en activismo desde 2015.
  • Representar al Frente Nacional contra Violencia Vicaria en San Luis Potosí.
  • Haber acompañado a mujeres en la Huasteca, el Altiplano, la Zona Centro y la Zona Media.
  • Haber impulsado reformas legislativas para tipificar la violencia vicaria como delito.
  • Ser integrante del Consejo Consultivo de la Instancia Municipal de las Mujeres.

La contradicción de fondo

Aquí es donde el reconocimiento entra en conflicto con su propia razón de ser.

La activista premiada ha sostenido públicamente, de manera reiterada y documentada en prensa, que la violencia vicaria afecta únicamente a las mujeres. En noviembre de 2024, según reportó El Sol de San Luis, la propia Carla Ress declaró que se opuso a una iniciativa legislativa anterior precisamente porque esta incluía a los hombres como posibles víctimas de violencia vicaria. Su argumento fue que la Suprema Corte de Justicia de la Nación había determinado que esta violencia solo afecta a mujeres.

Es decir: se premia a una persona cuya postura activa ha sido excluir a un género completo de la posibilidad de ser reconocido como víctima de un tipo de violencia. Y se le premia, paradójicamente, bajo un galardón que se otorga en nombre de la paridad y la no discriminación.

¿Cómo se construye una "sociedad paritaria" negando que la violencia puede ser ejercida — y sufrida — por cualquier ser humano, independientemente de su género?

La violencia no tiene género

Desde el Colectivo Nacional de Mujeres por la Igualdad sostenemos una postura que puede resultar incómoda para ciertos sectores, pero que se fundamenta en la realidad y en el principio más básico de los derechos humanos: la violencia no tiene género.

Tanto hombres como mujeres tienen la capacidad de ejercer violencia. Y tanto hombres como mujeres tienen el derecho de ser reconocidos como víctimas cuando la sufren. Negar esto no es defender la igualdad — es perpetuar una visión parcial que excluye, discrimina y, en última instancia, deja desprotegidas a personas reales que padecen situaciones de violencia familiar, institucional y judicial.

¿Activismo o agenda?

Cuando revisamos el registro público de la galardonada, encontramos algo llamativo: toda su presencia mediática gira en torno a un solo tema y una sola organización. No hay registro de formación académica, producción intelectual, trayectoria profesional diversa ni aportaciones medibles a la vida económica, política o social del estado más allá de su participación en procesos legislativos vinculados a la violencia vicaria — procesos que, dicho sea de paso, fueron impulsados por múltiples actores, incluyendo diputadas locales, organizaciones nacionales y la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación.

No cuestionamos su derecho a la participación ciudadana ni minimizamos el acompañamiento que haya podido brindar a mujeres. Pero sí nos preguntamos: ¿es suficiente la representación de una organización y el activismo en torno a un solo tema para merecer el máximo reconocimiento que otorga el Congreso de un estado a una mujer?

¿O estamos ante un premio que se otorga más por afinidad ideológica con la agenda de una comisión legislativa que por méritos objetivos y verificables?

Preguntas para el Pleno

El dictamen aún debe ser aprobado por el Pleno del Congreso del Estado. Antes de que eso suceda, creemos que las y los diputados deberían plantearse las siguientes reflexiones:

Primero: ¿Es congruente otorgar un premio a la "paridad de género" a una persona cuya postura documentada es excluir a los hombres como posibles víctimas de un tipo de violencia?

Segundo: ¿Los criterios de evaluación fueron lo suficientemente rigurosos, o la decisión fue tomada con la discrecionalidad que permite una comisión donde la perspectiva ideológica puede pesar más que los méritos?

Tercero: ¿Se consideraron las ocho candidatas inscritas con la misma profundidad de análisis? ¿Se evaluaron trayectorias profesionales, impacto medible y contribuciones diversas a la sociedad potosina?

Cuarto: ¿Premiar una perspectiva que se opone activamente a la inclusión de un género como víctima no contradice el espíritu mismo de la Presea "Matilde Cabrera Ipiña de Corsí"?

Nuestra postura

Desde el Colectivo Nacional de Mujeres por la Igualdad defendemos que la verdadera igualdad no se construye excluyendo. No se avanza hacia la paridad negando que la violencia es un fenómeno humano, no de género. No se logra justicia premiando agendas parciales como si fueran contribuciones universales.

Exhortamos al Pleno del Congreso de San Luis Potosí a reflexionar sobre el mensaje que se envía cuando se premia, en nombre de la igualdad, una postura que excluye. Y hacemos un llamado a la sociedad potosina a cuestionar, con respeto pero con firmeza, los criterios con los que se otorgan reconocimientos públicos que deberían representar los más altos valores de convivencia.

La igualdad no es selectiva. O es para todas y todos, o no es igualdad.


Colectivo Nacional de Mujeres por la Igualdad Febrero de 2026

"Por una sociedad donde la justicia no tenga género."

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *